Los agentes del negocio de los cruceros destacan que una imprudencia no puede demonizar todo un sector que ha demostrado su solvencia y está en auge.
A priori esta mención resulta evidente, pues los accidentes, accidentes son y se dan de forma puntual, pero también se debería tener en cuenta que la demanda es muy cambiante y lo que en un momento está en auge mañana ya no es así. Se dice que el accidente fue provocado por un fallo humano, por lo que ¿deberían las compañías de cruceros llevar un control más exhaustivos de sus capitanes y tripulación?
El impacto económico que conlleva este accidente atraviesa barreras puesto que no sólo afecta a la compañía naviera sino también a la economía de las ciudades dónde se realizaban las paradas. Sin embargo hay agencias de turismo que tienen una visión esperanzadora y minimizan las posibles consecuencias de este dramático suceso, puesto que destacan que viajar en crucero es la vía más segura de hacer turismo.
Con todo, habrá que esperar unos meses para comprobar qué consecuencias deja el naufragio del Costa Concordia, y si realmente el sector ha encajado tan bien un suceso de este tipo.

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